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Y SI NOSOTROS NO HACEMOS NADA, ¿POR QUÉ NO VA A BUSCARLA USTED?

Según el diccionario de la R.A.E., la policía es el cuerpo encargado de velar por el mantenimiento del orden público y la seguridad de los ciudadanos, a las órdenes de las autoridades políticas.

Aunque, a la luz de los hechos, tal vez la entidad encargada de regular nuestra lengua debiera actualizar esta definición, puesto que “velar por la seguridad de los ciudadanos” pareciera no ser una de sus tareas, y no solamente pensando en el más reciente caso de inacción policial ante una denuncia ciudadana, que terminó desencadenando el aberrante crimen de Abigail Riquel sino acudiendo a la interminable lista de personas que en alguna ocasión fueron víctimas de un hecho ilícito.

Muchas víctimas a la hora de requerir la presencia de las fuerzas del orden, en lugar de recibir una respuesta inmediata, como debería haber sido, recibieron solo excusas y justificaciones. Que no hay móviles y que no hay personal son los pretextos preferidos, ya que de esa manera, la culpa del desdén policial pasa a recaer en la autoridad superior, en el Ejecutivo.

Fotografía – Twitter de Mariana Romero.
Todo lo planteado anteriormente, nos lleva a preguntar: ¿cómo puede existir esta escasez, si permanentemente por la TV a través de sus spots de propaganda, el gobierno de la Tucumán no se cansa de anunciar el egreso de nuevos agentes de la escuela de policía o la incorporación de nuevos vehículos destinados a cubrir las necesidades de tal o cual comisaría?.

Las opciones no son demasiadas, porque evidentemente hay un mal uso de los agentes de policía, que en lugar de estar en la calle presentándole batalla a la inseguridad y al narcotráfico, que tanto daño les hacen a nuestra sociedad, se destinan a cubrir servicios adicionales en entidades privadas, como ser bancos, restaurantes o supermercados.

Cabe aclarar que existe la seguridad privada destina exclusivamente para ese sector pero son muchos agentes de la policía los que refuerzan esa seguridad, destinando sus horas a esa área y no a resguardar a la sociedad, dando claramente a entender que no es un buen negocio atender a las necesidades y requerimientos de los ciudadanos, como sí lo debe ser contemplar las exigencias de los empresarios y del sector privado.

El surgimiento de la fuerza de policía moderna respondió a la necesidad de contener y contrarrestar las nuevas formas de delito que llegaron a nuestro país con los albores del siglo XX.

En estas primeras dos décadas del siglo XXI, la esencia del agente de policía vigilante de la cuadra, se ha perdido debido a la aparición en escena de nuevos intereses ajenos y ocultos al ciudadano común, y es en este preciso momento de la historia cuando se hace imperiosa la realización de una revisión a fondo de los métodos usados por la policía para manejarse, y corregir todo lo que se está haciendo mal. Suponiendo que a las autoridades de la provincia realmente les importe “cuidar el futuro de los tucumanos”.

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